© Marilú Marín
“Reflejo en calma”
MÉXICO

Ahuehuete

Taxodium mucronatum

Nombrado por su significado en náhuatl: “viejo de agua”. Es el árbol nacional de México desde 1921, hoy afectado por el aumento de la temperatura y el estrés hídrico por el cambio climático. En 2016, la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) recopiló el germoplasma de cinco ahuehuetes para su resguardo y reproducción.

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Su nombre proviene del Náhuatl āhuēhuētl que significa "viejo de agua", debido a que crece en lugares donde abunda el agua. También se puede traducir como "árbol que nunca envejece" que viene de "a", una negación que significa "no" o "nunca" y "huehuetl" que significa "envejecer". Es un árbol que puede vivir hasta 2,000 años. El origen de estos árboles se remonta a la Era Mesozoica, cuando las coníferas dominaban el paisaje y formaban impresionantes bosques primitivos.

El ahuehuete es un árbol de gran altura y troncos majestuosos, típico de nuestro país y predominante en humedales como lagos, ríos y arroyos; donde la base de los árboles se encuentra sumergida la mayor parte del año. Viven en altitudes de entre 300 y 2,500 metros, pero son poco resistentes a las bajas temperaturas y a los vientos.

Su madera, suave y ligera, se utiliza en la fabricación de canoas, postes y vigas; produce alquitrán, que es antiséptico y posee la propiedad de anestesiar, además de otras propiedades medicinales. El follaje es utilizado en arreglos florales y en algunos lugares se le rinden ofrendas por considerarse protector de los ojos de agua o manantiales.

Se distribuye en los estados de Chiapas, Coahuila, Cd. de México, Durango, Edo. De México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas.

Un árbol milenario y compañero incansable de nuestra historia nacional, ha sido testigo de muchos cambios en los últimos siglos. Por ejemplo, en la región de la cuenca de México, casi todo ha cambiado. Primero hubo lagos, islotes y canales; después avenidas, casas y calles. A pesar de la desecación de los lagos, y de la cada vez menor recarga de los mantos acuíferos debido a la sobreexplotación y a la disminución de las lluvias por el cambio climático, los ahuehuetes aún viven en esta ciudad y en otras partes del país.

El estado de Oaxaca alberga el ahuehuete más famoso de México, conocido como “El árbol del Tule”, un árbol que se calcula tiene más de 2 mil años de antigüedad y que según la leyenda, fue plantado por un sacerdote de Ehécatl, dios del viento. Con una altura de 42 metros y un tronco de diámetro de 14.05 metros, se estima que serían necesarias al menos 30 personas con las manos entrelazadas para poder abarcarlo y en su sombra caben aproximadamente 500 personas.

Otros ahuehuetes notables son el “Árbol de la Noche Triste” o “Sabino de Popotla”, que atestiguó el llanto de Hernán Cortés al aceptar su derrota ante el pueblo mexica; el sabino gordo de la Hacienda de Espíritu Santo en Nuevo León, con una edad aproximada de mil años, y uno más que se encuentra en el Santuario de Chalma, en el Estado de México.

Diversos estudios señalan que el flujo del agua es una de las principales causas de perturbación del ahuehuete ya que afecta el proceso de regeneración por semillas o brotes. Por otra parte, la disponibilidad de agua, la fertilidad del suelo y la contaminación influyen en el crecimiento reproductivo, y la compactación del suelo e inundaciones prolongadas disminuyen su crecimiento. Otros estudios señalan que es un árbol que responde positivamente a los periodos de lluvias, pero negativamente a los meses de temperatura máxima.

Esta relación de factores pone su futuro en desventaja pues se estima que entre los principales impactos ocasionados por el cambio climático están el aumento de la temperatura y el aumento e intensificación de sequías prolongadas, que ocasionarán un gran estrés hídrico para esta especie. Para enfrentar esta posibilidad, en 2016, el gobierno mexicano a través de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), recopiló el germoplasma de cinco ahuehuetes para su resguardo y reproducción.

Dicen que a los ancianos hay que escucharlos con atención; ¿qué nos dirían estos viejos de agua sobre cómo afrontar el cambio climático y otros problemas ambientales actuales?, quizás nos recordarían la importancia del agua, de respetar su lugar y procurar su ciclo, para poder disfrutar de sus bondades.

Ahuehuete

Taxodium mucronatum

© Marilú Marín
“Reflejo en calma”
MÉXICO

Nombrado por su significado en náhuatl: “viejo de agua”. Es el árbol nacional de México desde 1921, hoy afectado por el aumento de la temperatura y el estrés hídrico por el cambio climático. En 2016, la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) recopiló el germoplasma de cinco ahuehuetes para su resguardo y reproducción.

Su nombre proviene del Náhuatl āhuēhuētl que significa "viejo de agua", debido a que crece en lugares donde abunda el agua. También se puede traducir como "árbol que nunca envejece" que viene de "a", una negación que significa "no" o "nunca" y "huehuetl" que significa "envejecer". Es un árbol que puede vivir hasta 2,000 años. El origen de estos árboles se remonta a la Era Mesozoica, cuando las coníferas dominaban el paisaje y formaban impresionantes bosques primitivos.

El ahuehuete es un árbol de gran altura y troncos majestuosos, típico de nuestro país y predominante en humedales como lagos, ríos y arroyos; donde la base de los árboles se encuentra sumergida la mayor parte del año. Viven en altitudes de entre 300 y 2,500 metros, pero son poco resistentes a las bajas temperaturas y a los vientos.

Su madera, suave y ligera, se utiliza en la fabricación de canoas, postes y vigas; produce alquitrán, que es antiséptico y posee la propiedad de anestesiar, además de otras propiedades medicinales. El follaje es utilizado en arreglos florales y en algunos lugares se le rinden ofrendas por considerarse protector de los ojos de agua o manantiales.

Se distribuye en los estados de Chiapas, Coahuila, Cd. de México, Durango, Edo. De México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas.

Un árbol milenario y compañero incansable de nuestra historia nacional, ha sido testigo de muchos cambios en los últimos siglos. Por ejemplo, en la región de la cuenca de México, casi todo ha cambiado. Primero hubo lagos, islotes y canales; después avenidas, casas y calles. A pesar de la desecación de los lagos, y de la cada vez menor recarga de los mantos acuíferos debido a la sobreexplotación y a la disminución de las lluvias por el cambio climático, los ahuehuetes aún viven en esta ciudad y en otras partes del país.

El estado de Oaxaca alberga el ahuehuete más famoso de México, conocido como “El árbol del Tule”, un árbol que se calcula tiene más de 2 mil años de antigüedad y que según la leyenda, fue plantado por un sacerdote de Ehécatl, dios del viento. Con una altura de 42 metros y un tronco de diámetro de 14.05 metros, se estima que serían necesarias al menos 30 personas con las manos entrelazadas para poder abarcarlo y en su sombra caben aproximadamente 500 personas.

Otros ahuehuetes notables son el “Árbol de la Noche Triste” o “Sabino de Popotla”, que atestiguó el llanto de Hernán Cortés al aceptar su derrota ante el pueblo mexica; el sabino gordo de la Hacienda de Espíritu Santo en Nuevo León, con una edad aproximada de mil años, y uno más que se encuentra en el Santuario de Chalma, en el Estado de México.

Diversos estudios señalan que el flujo del agua es una de las principales causas de perturbación del ahuehuete ya que afecta el proceso de regeneración por semillas o brotes. Por otra parte, la disponibilidad de agua, la fertilidad del suelo y la contaminación influyen en el crecimiento reproductivo, y la compactación del suelo e inundaciones prolongadas disminuyen su crecimiento. Otros estudios señalan que es un árbol que responde positivamente a los periodos de lluvias, pero negativamente a los meses de temperatura máxima.

Esta relación de factores pone su futuro en desventaja pues se estima que entre los principales impactos ocasionados por el cambio climático están el aumento de la temperatura y el aumento e intensificación de sequías prolongadas, que ocasionarán un gran estrés hídrico para esta especie. Para enfrentar esta posibilidad, en 2016, el gobierno mexicano a través de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), recopiló el germoplasma de cinco ahuehuetes para su resguardo y reproducción.

Dicen que a los ancianos hay que escucharlos con atención; ¿qué nos dirían estos viejos de agua sobre cómo afrontar el cambio climático y otros problemas ambientales actuales?, quizás nos recordarían la importancia del agua, de respetar su lugar y procurar su ciclo, para poder disfrutar de sus bondades.

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