©George Dian Bălan
El Guerrero de los Cárpatos
RUMANIA

Bisonte europeo

Bison bonasus
Riesgo: Especie vulnerable (UICN)

El bisonte (“Zimbru” en rumano) es el mamífero terrestre más pesado de Europa. Como su ‘primo’ norteamericano, se encuentra amenazado por el cambio climático que altera su hábitat. A pesar de que en Europa hay 14 sitios protegidos para ellos, todavía se encuentran en situación vulnerable.

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El bisonte europeo, uno de los últimos grandes mamíferos salvajes europeos, mide 3 m de largo y 2 m de alto. Llega a pesar lo que un auto compacto hatchback. Es herbívoro. No cenan en el verano, pero en invierno, comen hasta cinco veces. A pesar de su tamaño, pueden dar saltos de hasta 3 metros de largo. Es más alto, pero menos masivo que su pariente cercano, el bisonte americano. También tiene el pelo más corto que este.

El bisonte vive 28 años en cautiverio, pero vive menos en la naturaleza. El territorio del bisonte puede ocupar hasta 200 km² y algunos prefieren prados en el bosque.

Aunque tiene muy pocos enemigos naturales, el bisonte europeo escapó por poco de la extinción debido a la presión antropogénica, la caza y la fragmentación de su hábitat como consecuencia de las fluctuaciones climáticas y ambientales.

Los ejemplares en libertad existieron hasta los años ’20 del siglo XX en el bosque Bialowieza y en el Cáucaso. La Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil de Rusia llevaron a la desaparición de esta especie en libertad, quedando en ese periodo sólo algunas decenas de ejemplares en los zoológicos. Desde 1952 se empezó a dejar en libertad algunos ejemplares, primero en el lado polaco del bosque Bialowieza y después en el lado bielorruso. Posteriormente, después de 1963 empezó a ser reintroducido en las Montañas de los Cárpatos de Polonia, Ucrania, Eslovaquia y Rumania. Sin embargo, desde 1996 el bisonte se clasifica como especie en peligro de extinción.

Una de las mayores amenazas que enfrenta el bisonte europeo es la endogamia excesiva. En el 2000, la especie contaba con 3,600 especímenes que descendían de solo 12 individuos. La endogamia es el resultado del aislamiento de las poblaciones de bisontes debido a la fragmentación y destrucción del hábitat y puede tener efectos nocivos sobre su crecimiento e inmunidad por la pérdida de diversidad genética.

Observaciones recientes indican cambios en los diversos sistemas físicos y biológicos en los Cárpatos que afectan el hábitat del bisonte europeo. La frecuencia de eventos hidrológicos extremos ha aumentado en las últimas décadas debido al cambio climático, mostrando dinámicas de vegetación aceleradas con efectos potencialmente adversos sobre la biodiversidad, además de un aumento sustancial en la tasa de perturbaciones forestales, incluidos huracanes, incendios y brotes de plagas.

A pesar de estas amenazas, un esfuerzo lento pero exitoso de reproducción y reintroducción en Europa Central y Oriental ayudó a restablecer una población silvestre de esta especie. Actualmente, hay bisontes en Polonia (aprox. 1,600 ejemplares), Lituania (aprox. 250), Eslovaquia (aprox. 45) y Rumania (aprox. 140). Asimismo, sigue habiendo algunos ejemplares en cautividad o en semi libertad.

Por ejemplo, en Rumania, de la población actual de 140 bisontes, 63 son salvajes y se está implementando un proyecto LIFE RE-Bison financiado por la Unión Europea para permitir la recuperación exitosa del bisonte europeo en las montañas Tarcu y Poiana Rusca en el suroeste de Rumania. Los Cárpatos meridionales son una de las áreas más favorables para iniciar una reintroducción de bisontes europeos a gran escala, porque el área tiene poca fragmentación y poca intrusión humana.

En total en la Unión Europea, los bisontes viven en 14 sitios protegidos como parte de la red de áreas protegidas Natura 2000, pero están todavía en situación vulnerable.

Bisonte europeo

Bison bonasus
Riesgo: Especie vulnerable (UICN)

©George Dian Bălan
El Guerrero de los Cárpatos
RUMANIA

El bisonte (“Zimbru” en rumano) es el mamífero terrestre más pesado de Europa. Como su ‘primo’ norteamericano, se encuentra amenazado por el cambio climático que altera su hábitat. A pesar de que en Europa hay 14 sitios protegidos para ellos, todavía se encuentran en situación vulnerable.

El bisonte europeo, uno de los últimos grandes mamíferos salvajes europeos, mide 3 m de largo y 2 m de alto. Llega a pesar lo que un auto compacto hatchback. Es herbívoro. No cenan en el verano, pero en invierno, comen hasta cinco veces. A pesar de su tamaño, pueden dar saltos de hasta 3 metros de largo. Es más alto, pero menos masivo que su pariente cercano, el bisonte americano. También tiene el pelo más corto que este.

El bisonte vive 28 años en cautiverio, pero vive menos en la naturaleza. El territorio del bisonte puede ocupar hasta 200 km² y algunos prefieren prados en el bosque.

Aunque tiene muy pocos enemigos naturales, el bisonte europeo escapó por poco de la extinción debido a la presión antropogénica, la caza y la fragmentación de su hábitat como consecuencia de las fluctuaciones climáticas y ambientales.

Los ejemplares en libertad existieron hasta los años ’20 del siglo XX en el bosque Bialowieza y en el Cáucaso. La Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil de Rusia llevaron a la desaparición de esta especie en libertad, quedando en ese periodo sólo algunas decenas de ejemplares en los zoológicos. Desde 1952 se empezó a dejar en libertad algunos ejemplares, primero en el lado polaco del bosque Bialowieza y después en el lado bielorruso. Posteriormente, después de 1963 empezó a ser reintroducido en las Montañas de los Cárpatos de Polonia, Ucrania, Eslovaquia y Rumania. Sin embargo, desde 1996 el bisonte se clasifica como especie en peligro de extinción.

Una de las mayores amenazas que enfrenta el bisonte europeo es la endogamia excesiva. En el 2000, la especie contaba con 3,600 especímenes que descendían de solo 12 individuos. La endogamia es el resultado del aislamiento de las poblaciones de bisontes debido a la fragmentación y destrucción del hábitat y puede tener efectos nocivos sobre su crecimiento e inmunidad por la pérdida de diversidad genética.

Observaciones recientes indican cambios en los diversos sistemas físicos y biológicos en los Cárpatos que afectan el hábitat del bisonte europeo. La frecuencia de eventos hidrológicos extremos ha aumentado en las últimas décadas debido al cambio climático, mostrando dinámicas de vegetación aceleradas con efectos potencialmente adversos sobre la biodiversidad, además de un aumento sustancial en la tasa de perturbaciones forestales, incluidos huracanes, incendios y brotes de plagas.

A pesar de estas amenazas, un esfuerzo lento pero exitoso de reproducción y reintroducción en Europa Central y Oriental ayudó a restablecer una población silvestre de esta especie. Actualmente, hay bisontes en Polonia (aprox. 1,600 ejemplares), Lituania (aprox. 250), Eslovaquia (aprox. 45) y Rumania (aprox. 140). Asimismo, sigue habiendo algunos ejemplares en cautividad o en semi libertad.

Por ejemplo, en Rumania, de la población actual de 140 bisontes, 63 son salvajes y se está implementando un proyecto LIFE RE-Bison financiado por la Unión Europea para permitir la recuperación exitosa del bisonte europeo en las montañas Tarcu y Poiana Rusca en el suroeste de Rumania. Los Cárpatos meridionales son una de las áreas más favorables para iniciar una reintroducción de bisontes europeos a gran escala, porque el área tiene poca fragmentación y poca intrusión humana.

En total en la Unión Europea, los bisontes viven en 14 sitios protegidos como parte de la red de áreas protegidas Natura 2000, pero están todavía en situación vulnerable.

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