©Ivo Zafirov
BULGARIA

Chacal europeo

Canis aureus moreoticus
Riesgo: Preocupación menor (UICN)

A este mamífero, que por su tamaño se encuentra entre el lobo y el zorro, no le gustan las nevadas.

Es un ejemplo de animal que ha aprovechado del cambio climático para avanzar desde África hacia el norte, pues el calentamiento global juega a su favor, reduciendo la superficie cubierta de nieve.

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El chacal europeo, también conocido como el chacal del Cáucaso o lobo de lámina, es una subespecie de chacal dorado, originaria del sudeste de Europa, Asia Menor y el Cáucaso. Es un cánido que por tamaño se encuentra entre el lobo y el zorro. Como todos los cánidos, marcan el territorio a través de sus heces y orina y se comunican a través de aullidos. Aunque se encuentra principalmente en poblaciones dispersas dentro de Europa del Este, desde 1960 este mamífero comenzó a extenderse hacia el noroeste y actualmente se puede encontrar en Francia y Países Bajos. En Europa, se estima que hay 70,000 chacales.

La fotografía muestra un ejemplar al este de Rodopi en Bulgaria y fue tomada en marzo del 2020. Bulgaria tiene la población de chacales más grande de Europa, cuyo rango se multiplicó por 33 desde principios de los sesenta hasta mediados de los 80. Tiene una dieta omnívora y oportunista que le permite vivir en una amplia variedad de hábitats. Sus poblaciones muestran una alta densidad en la mayor parte de su área de distribución, por lo que continúa en la categoría de preocupación menor. Puede vivir en ambientes semiáridos, en regiones forestales, en manglares, en zonas agrícolas y en entornos cercanos a las poblaciones humanas.

Contrario a la mayoría de los efectos que tienen muchas poblaciones por el cambio climático, diversos estudios apuntan a que la expansión del chacal europeo responde favorablemente a distintos factores asociados al cambio climático y la disminución de depredadores más grandes como el lobo gris (Canis lupus) parece favorecer la recuperación de la especie en muchas áreas. De hecho, parece que estos animales solo temen a dos cosas: los lobos y las nevadas intensas. Los expertos aseguran que estos mamíferos empezaron a moverse hacia el norte cuando las poblaciones de lobos llegaron casi a desaparecer como consecuencia de la caza. Y con respecto al impacto del clima, el calentamiento global también juega a su favor reduciendo la superficie cubierta de nieve. Así, el chacal europeo es uno de los ejemplos de animales que han aprovechado el cambio climático.

Existe poca información sobre las consecuencias ecológicas asociadas con su expansión, pero en algunas regiones europeas, los chacales se perciben como una especie de plaga, aunque la especie tiene un importante rol en la eliminación de desechos de animales y en el control de roedores que afectan los cultivos. La Comisión Europea consideró en el 2016 que, en el estado actual de los conocimientos científicos, el 'Canis aureus moreoticus' no podía tratarse como una especie exótica invasora, lo que obligaba a los estados miembros donde el animal se ha establecido a mantener un buen estado de conservación de la especie. Sin embargo, la reacción de los estados miembros de la Unión Europea ha sido muy variada: mientras en Alemania se considera una especie protegida, en Croacia se puede cazar.

Actualmente se encuentra enlistado en la Directiva de Hábitats de la Unión Europea como especie de interés comunitario, legislación bajo la cual se establecen las medidas de protección y conservación de su hábitat.

Chacal europeo

Canis aureus moreoticus
Riesgo: Preocupación menor (UICN)

©Ivo Zafirov
BULGARIA

A este mamífero, que por su tamaño se encuentra entre el lobo y el zorro, no le gustan las nevadas.

Es un ejemplo de animal que ha aprovechado del cambio climático para avanzar desde África hacia el norte, pues el calentamiento global juega a su favor, reduciendo la superficie cubierta de nieve.

El chacal europeo, también conocido como el chacal del Cáucaso o lobo de lámina, es una subespecie de chacal dorado, originaria del sudeste de Europa, Asia Menor y el Cáucaso. Es un cánido que por tamaño se encuentra entre el lobo y el zorro. Como todos los cánidos, marcan el territorio a través de sus heces y orina y se comunican a través de aullidos. Aunque se encuentra principalmente en poblaciones dispersas dentro de Europa del Este, desde 1960 este mamífero comenzó a extenderse hacia el noroeste y actualmente se puede encontrar en Francia y Países Bajos. En Europa, se estima que hay 70,000 chacales.

La fotografía muestra un ejemplar al este de Rodopi en Bulgaria y fue tomada en marzo del 2020. Bulgaria tiene la población de chacales más grande de Europa, cuyo rango se multiplicó por 33 desde principios de los sesenta hasta mediados de los 80. Tiene una dieta omnívora y oportunista que le permite vivir en una amplia variedad de hábitats. Sus poblaciones muestran una alta densidad en la mayor parte de su área de distribución, por lo que continúa en la categoría de preocupación menor. Puede vivir en ambientes semiáridos, en regiones forestales, en manglares, en zonas agrícolas y en entornos cercanos a las poblaciones humanas.

Contrario a la mayoría de los efectos que tienen muchas poblaciones por el cambio climático, diversos estudios apuntan a que la expansión del chacal europeo responde favorablemente a distintos factores asociados al cambio climático y la disminución de depredadores más grandes como el lobo gris (Canis lupus) parece favorecer la recuperación de la especie en muchas áreas. De hecho, parece que estos animales solo temen a dos cosas: los lobos y las nevadas intensas. Los expertos aseguran que estos mamíferos empezaron a moverse hacia el norte cuando las poblaciones de lobos llegaron casi a desaparecer como consecuencia de la caza. Y con respecto al impacto del clima, el calentamiento global también juega a su favor reduciendo la superficie cubierta de nieve. Así, el chacal europeo es uno de los ejemplos de animales que han aprovechado el cambio climático.

Existe poca información sobre las consecuencias ecológicas asociadas con su expansión, pero en algunas regiones europeas, los chacales se perciben como una especie de plaga, aunque la especie tiene un importante rol en la eliminación de desechos de animales y en el control de roedores que afectan los cultivos. La Comisión Europea consideró en el 2016 que, en el estado actual de los conocimientos científicos, el 'Canis aureus moreoticus' no podía tratarse como una especie exótica invasora, lo que obligaba a los estados miembros donde el animal se ha establecido a mantener un buen estado de conservación de la especie. Sin embargo, la reacción de los estados miembros de la Unión Europea ha sido muy variada: mientras en Alemania se considera una especie protegida, en Croacia se puede cazar.

Actualmente se encuentra enlistado en la Directiva de Hábitats de la Unión Europea como especie de interés comunitario, legislación bajo la cual se establecen las medidas de protección y conservación de su hábitat.

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