© Ubaldo Márquez Luna
“Colibrí berilo”
MÉXICO

Colibrí berilo

Saucerottia beryllina
Riesgo: Preocupación menor (UICN)

De bello colorido y asombrosa agilidad, el colibrí berilo es un importante polinizador, pero su hábitat y la viabilidad de sus plantas favoritas están amenazadas por el cambio climático, poniéndolo en riesgo. Una estrategia de conservación exitosa es crear jardines con amplia diversidad de recursos florales.

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Los colibríes son aves nectarívoras que guardan una estrecha relación con las plantas que polinizan. El colibrí berilo tiene una distribución amplia en la República Mexicana y se considera la especie más abundante en la Ciudad de México. Además del néctar de las flores, se alimentan de pequeños insectos que atrapan en el aire o recogen del follaje y se caracterizan por tener un parche rojizo brillante en las alas y la cola. Es un colibrí altamente territorial, de tamaño mediano (9–10 cm y peso alrededor de 4.3 g), sexualmente monomórfico y migratorio altitudinal.

Los colibríes son un grupo especialmente vulnerable al cambio climático ya que muchas de sus especies se encuentran catalogadas bajo diversos grados de amenaza. Aunque se estima que las poblaciones de colibrí berilo se encuentran estables, algunos estudios sobre el impacto del cambio climático en sus poblaciones estiman que para 2050, las condiciones climáticas de sus áreas de distribución actuales podrían verse afectadas particularmente en el sureste y la parte montañosa del centro de México, perdiendo entre el 6 y 11 % de su distribución actual, sin tener sitios con condiciones favorables para una posible expansión hacia el norte de su distribución. Actualmente se reproduce y reside en ambientes tan diversos como el bosque de pino, bosque de pino-encino y bosques riparios, en altitudes que van de los 1200 a los 3000 msnm. Sin embargo, diferentes escenarios de cambio climático los revelan como los ecosistemas más amenazados del país.

Asimismo, esta pérdida de hábitat y el crecimiento urbano afectará la viabilidad poblacional de las especies de plantas de las que se alimenta, poniendo en riesgo a la especie ya que, entre las aves polinizadoras, los colibríes representan al grupo más diverso y con mayor dependencia hacia el recurso néctar. Con ello, también se pone en riesgo la reproducción de las plantas que dependen de la polinización que realizan estas aves y otros animales.

Una estrategia de conservación exitosa es el establecimiento de jardines para polinizadores, que permite ofrecer una amplia diversidad de recursos florales e incrementar la conectividad ecológica entre áreas naturales y al interior de ambientes urbanos.

Sonido de un colibrí berilo

Colibrí berilo

Saucerottia beryllina
Riesgo: Preocupación menor (UICN)

© Ubaldo Márquez Luna
“Colibrí berilo”
MÉXICO

De bello colorido y asombrosa agilidad, el colibrí berilo es un importante polinizador, pero su hábitat y la viabilidad de sus plantas favoritas están amenazadas por el cambio climático, poniéndolo en riesgo. Una estrategia de conservación exitosa es crear jardines con amplia diversidad de recursos florales.

Los colibríes son aves nectarívoras que guardan una estrecha relación con las plantas que polinizan. El colibrí berilo tiene una distribución amplia en la República Mexicana y se considera la especie más abundante en la Ciudad de México. Además del néctar de las flores, se alimentan de pequeños insectos que atrapan en el aire o recogen del follaje y se caracterizan por tener un parche rojizo brillante en las alas y la cola. Es un colibrí altamente territorial, de tamaño mediano (9–10 cm y peso alrededor de 4.3 g), sexualmente monomórfico y migratorio altitudinal.

Los colibríes son un grupo especialmente vulnerable al cambio climático ya que muchas de sus especies se encuentran catalogadas bajo diversos grados de amenaza. Aunque se estima que las poblaciones de colibrí berilo se encuentran estables, algunos estudios sobre el impacto del cambio climático en sus poblaciones estiman que para 2050, las condiciones climáticas de sus áreas de distribución actuales podrían verse afectadas particularmente en el sureste y la parte montañosa del centro de México, perdiendo entre el 6 y 11 % de su distribución actual, sin tener sitios con condiciones favorables para una posible expansión hacia el norte de su distribución. Actualmente se reproduce y reside en ambientes tan diversos como el bosque de pino, bosque de pino-encino y bosques riparios, en altitudes que van de los 1200 a los 3000 msnm. Sin embargo, diferentes escenarios de cambio climático los revelan como los ecosistemas más amenazados del país.

Asimismo, esta pérdida de hábitat y el crecimiento urbano afectará la viabilidad poblacional de las especies de plantas de las que se alimenta, poniendo en riesgo a la especie ya que, entre las aves polinizadoras, los colibríes representan al grupo más diverso y con mayor dependencia hacia el recurso néctar. Con ello, también se pone en riesgo la reproducción de las plantas que dependen de la polinización que realizan estas aves y otros animales.

Una estrategia de conservación exitosa es el establecimiento de jardines para polinizadores, que permite ofrecer una amplia diversidad de recursos florales e incrementar la conectividad ecológica entre áreas naturales y al interior de ambientes urbanos.

Sonido de un colibrí berilo

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