© Ulises Martínez Molina
“Zacatuche en madriguera”
MÉXICO

Conejo zacatuche

Romerolagus diazi
Riesgo: En peligro (UICN)

El segundo conejo más pequeño del mundo, zacatuche o teporingo, es una especie endémica de las montañas mexicanas y se encuentra en peligro de extinción. El cambio de uso de suelo y los efectos asociados a las variaciones climáticas podrían provocar la desaparición de las poblaciones silvestres.

Acciones de protección se centran en la conservación de su hábitat.

Compartir

El conejo más pequeño del país, el zacatuche, teporingo o “conejo de los volcanes”, vive entre macollos de zacatón, en los pastizales de las cumbres montañosas del centro de México. Es una especie endémica del Eje Neovolcánico Transversal. Su tamaño no rebasa los 33 cm de longitud y su peso ronda en los 500 gramos, convirtiéndose también en el segundo conejo más pequeño del mundo, con una cola es tan pequeña que por fuera resulta casi invisible a la vista.

Tienen características muy particulares: sus orejas son pequeñas y redondas; tienen un pelaje bastante corto y abundante de color amarillo mezclado con negro y gris en el dorso y las partes laterales, además de un vientre oscuro y una zona triangular de pelo dorado en la nuca, la cual se ha relacionado con posibles mecanismos de comunicación visual entre estos pequeños conejos. Las hembras tienen una talla más grande que los machos; sus patas posteriores son cortas y tienen cojinetes en ellas, los cuales están cubiertos de pelo.

Los mexicas asociaban a los conejos con la fertilidad. En algunos entierros prehispánicos se han encontrado restos de estos conejitos. Se les conocía como ‘tepolito’, que significa ‘El de las rocas’, porque habita también en regiones pétreas, en taludes” (UNAM, 2018). En la antigüedad, la distribución del teporingo se redujo por un aumento en la temperatura que provocó el fin de la última glaciación; sin embargo, en épocas modernas, las causas de que sus poblaciones disminuyan drásticamente se deben a la grave afectación de su hábitat por el cambio de uso de suelo asociado a la expansión urbana y agropecuaria, así como por la caza ilegal y la depredación por especies exóticas como gatos ferales.

La expansión urbana ha mermado la cobertura herbácea densa, su alimento principal y refugio primordial ante depredadores como el lince, coyote, comadreja, búho, serpiente de cascabel, y ahora perros y gatos domésticos. Asimismo, otro grave problema es que varias de las poblaciones remanentes están separadas por carreteras, zonas de cultivo y asentamientos humanos que aíslan a los individuos geográfica y genéticamente.

Los factores más importantes que potencialmente determinan la presencia y abundancia de zacatuches son la altitud y el estrato herbáceo. El cambio climático amenaza con reducir aún más su hábitat en la parte de más baja altitud de su distribución. Se espera que algunas especies de las partes bajas logren adaptarse al cambio climático migrando a las partes altas; sin embargo, el teporingo no podría llegar mucho más alto.

Esta especie está considerada en peligro de extinción en la NOM-059-SEMARNAT-2010. Las acciones de conservación de este carismático roedor en peligro de extinción se han centrado en la conservación de su hábitat; y pueden ser más efectivas si se consideran los cambios esperados en la distribución de los pastizales de zacatón bajo diferentes proyecciones de cambio climático.

Conejo zacatuche

Romerolagus diazi
Riesgo: En peligro (UICN)

© Ulises Martínez Molina
“Zacatuche en madriguera”
MÉXICO

El segundo conejo más pequeño del mundo, zacatuche o teporingo, es una especie endémica de las montañas mexicanas y se encuentra en peligro de extinción. El cambio de uso de suelo y los efectos asociados a las variaciones climáticas podrían provocar la desaparición de las poblaciones silvestres.

Acciones de protección se centran en la conservación de su hábitat.

El conejo más pequeño del país, el zacatuche, teporingo o “conejo de los volcanes”, vive entre macollos de zacatón, en los pastizales de las cumbres montañosas del centro de México. Es una especie endémica del Eje Neovolcánico Transversal. Su tamaño no rebasa los 33 cm de longitud y su peso ronda en los 500 gramos, convirtiéndose también en el segundo conejo más pequeño del mundo, con una cola es tan pequeña que por fuera resulta casi invisible a la vista.

Tienen características muy particulares: sus orejas son pequeñas y redondas; tienen un pelaje bastante corto y abundante de color amarillo mezclado con negro y gris en el dorso y las partes laterales, además de un vientre oscuro y una zona triangular de pelo dorado en la nuca, la cual se ha relacionado con posibles mecanismos de comunicación visual entre estos pequeños conejos. Las hembras tienen una talla más grande que los machos; sus patas posteriores son cortas y tienen cojinetes en ellas, los cuales están cubiertos de pelo.

Los mexicas asociaban a los conejos con la fertilidad. En algunos entierros prehispánicos se han encontrado restos de estos conejitos. Se les conocía como ‘tepolito’, que significa ‘El de las rocas’, porque habita también en regiones pétreas, en taludes” (UNAM, 2018). En la antigüedad, la distribución del teporingo se redujo por un aumento en la temperatura que provocó el fin de la última glaciación; sin embargo, en épocas modernas, las causas de que sus poblaciones disminuyan drásticamente se deben a la grave afectación de su hábitat por el cambio de uso de suelo asociado a la expansión urbana y agropecuaria, así como por la caza ilegal y la depredación por especies exóticas como gatos ferales.

La expansión urbana ha mermado la cobertura herbácea densa, su alimento principal y refugio primordial ante depredadores como el lince, coyote, comadreja, búho, serpiente de cascabel, y ahora perros y gatos domésticos. Asimismo, otro grave problema es que varias de las poblaciones remanentes están separadas por carreteras, zonas de cultivo y asentamientos humanos que aíslan a los individuos geográfica y genéticamente.

Los factores más importantes que potencialmente determinan la presencia y abundancia de zacatuches son la altitud y el estrato herbáceo. El cambio climático amenaza con reducir aún más su hábitat en la parte de más baja altitud de su distribución. Se espera que algunas especies de las partes bajas logren adaptarse al cambio climático migrando a las partes altas; sin embargo, el teporingo no podría llegar mucho más alto.

Esta especie está considerada en peligro de extinción en la NOM-059-SEMARNAT-2010. Las acciones de conservación de este carismático roedor en peligro de extinción se han centrado en la conservación de su hábitat; y pueden ser más efectivas si se consideran los cambios esperados en la distribución de los pastizales de zacatón bajo diferentes proyecciones de cambio climático.

Compartir