©Manfred Meiners
MÉXICO

Jaguar

Panthera onca
Riesgo: Casi amenazada (UICN)

El felino más grande de América. Su color depende de la mutación de un gen; y su supervivencia depende de la conservación del hábitat, la disponibilidad de alimento, el clima y el alto a la cacería. En México es una especie prioritaria para la conservación que va teniendo éxito y tus acciones también impactan.

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En México habitan seis especies de felinos silvestres: el tigrillo, el ocelote, el jaguarundi, el gato montés, el puma, y el jaguar. Todos ellos comparten las mismas amenazas: pérdida o fragmentación de su hábitat –principalmente por la apertura de campos agrícolas y ganaderos–, cacería ilegal, tráfico de especies exóticas y el cambio climático. La participación social y la vigilancia comunitaria son clave en la conservación del Jaguar.

El jaguar es el tercer felino de mayor talla a nivel mundial, después del león africano y el tigre; y es el más grande en América, con apariencia muy similar a la del leopardo. Se caracteriza por un color amarillo anaranjado, su vientre es de color blanco y su cuerpo está cubierto por “manchas” llamadas rosetas. Puede llegar a pesar más de 100 kilos, aunque los ejemplares mexicanos rara vez superan los 60 kg. (CONANP, 2018 y 2020) Debido a una mutación de un gen mutante puede haber individuos albinos o grisáceos, y otros totalmente negros, en dónde las manchas se pueden ver a contraluz con fondo oscuro (Ceballos & Miranda, 2002 en Enciclovida).

Se han reportado más de 85 especies como parte de su dieta, principalmente mamíferos, como venado cola blanca, pecar , coatí, monos; además consume aves, peces y reptiles (CONANP, 2018 y 2020). Viven alrededor de una década – de 10 a 12 años. Su hábitat es principalmente selvas y bosques, preferentemente en ambientes húmedos, aunque también puede habitar en ambientes desérticos (Naturalista). La gestación de las crías en promedio es de 100 días y la camada es de una a cuatro cachorros; sin embargo, lo más común es que lleguen a ser adultos solamente uno o dos ejemplares (Ceballos y Oliva, 2005).

El jaguar vive en 18 de los 21 países latinoamericanos. En México, se le ha registrado a lo largo de las planicies costeras del Pacifico, y de las serranías de Sonora en la Sierra Madre Occidental, y Golfo de México (Sierra Madre Oriental) hasta el sureste. Ha llegado a ocupar menos del 60% de su distribución histórica en México (De la Torre & Medellín). Su distribución en Jalisco comprende la zona montañosa y de selva baja de la región costera.

Existe una veda permanente desde 1987 y se han creado áreas Naturales Protegidas que contribuyen en gran medida a la conservación de su hábitat; sin embargo, aún se considera como una especie en riesgo y prioritaria para la conservación (SEMARNAT). Actualmente, el jaguar está catalogado como en “Peligro de Extinción” bajo la NOM-059-SEMARNAT-2010, teniendo como principales amenazas la pérdida de hábitat por actividades agropecuarias, la pérdida de presas y su cacería indiscriminada para aprovechar su piel, huesos o colmillos (CONANP, 2020).

Como parte de los esfuerzos de sensibilización para su conservación, en 2005 se impulsó el “Año del Jaguar en México”. Decenas de proyectos de investigación y conservación se han llevado a cabo en el país; especialmente en Campeche, Chiapas, Jalisco, Nayarit, Oaxaca, Sonora, Tamaulipas, Quintana Roo y Yucatán.

El Segundo Censo Nacional del Jaguar 2018, arrojó un aumento de 800 individuos en relación al 2010. El incremento se debe al Programa de Conservación del Jaguar que promovió el aumento de la superficie de cobertura forestal, el incremento en la superficie de áreas Naturales Protegidas y un mayor esfuerzo de vigilancia y monitoreo. Este Programa es implementado por la Comisión Nacional de áreas Naturales Protegidas junto con la sociedad civil, comunidades e instituciones académicas. La Reserva de la Biósfera Montes Azules y Calakmul albergan las poblaciones más grandes de jaguar del país (CONANP, 2018).

Diversos organismos de gobierno (federal y locales), colaboran en sinergia con cient ficos, organismos de la sociedad civil y fundaciones para su conservación. Igualmente, es parte de diversas iniciativas de colaboración internacional. Destaca, por ejemplo, la presentación durante la COP-14 de Biodiversidad, del “Plan Jaguar 2030. Plan Regional para la Conservación del Felino más grande del Continente y sus Ecosistemas”. Se trata de un esfuerzo para fortalecer el Corredor Jaguar, que se extiende desde México hasta Argentina, incluyendo Jalisco, al asegurar 30 paisajes prioritarios de conservación de esta especie para el año 2030.

También es conocido (en español) como Jaguar, Otorongo, Tigre, Tigre Americano, Tigre Real, Yaguar, Yaguaret ; en maya es el Balam, Balám, Barum, o Bolon.

Para ayudar a su conservación, se recomienda manejar con precaución por carreteras que cruzan territorios donde habita el jaguar, no comprar pieles ni productos medicinales o recuerdos hechos con extractos de cualquier animal silvestre; ni tenerlos como mascotas. Practicar el ecoturismo en iniciativas comunitarias que trabajan como vigilantes de estas hermosas especies (CONANP, 2020). No hacer fogatas ni tirar basura en espacios naturales una acción básica de respeto y equilibrio, no solo de conservación.

Jaguar

Panthera onca
Riesgo: Casi amenazada (UICN)

©Manfred Meiners
MÉXICO

El felino más grande de América. Su color depende de la mutación de un gen; y su supervivencia depende de la conservación del hábitat, la disponibilidad de alimento, el clima y el alto a la cacería. En México es una especie prioritaria para la conservación que va teniendo éxito y tus acciones también impactan.

En México habitan seis especies de felinos silvestres: el tigrillo, el ocelote, el jaguarundi, el gato montés, el puma, y el jaguar. Todos ellos comparten las mismas amenazas: pérdida o fragmentación de su hábitat –principalmente por la apertura de campos agrícolas y ganaderos–, cacería ilegal, tráfico de especies exóticas y el cambio climático. La participación social y la vigilancia comunitaria son clave en la conservación del Jaguar.

El jaguar es el tercer felino de mayor talla a nivel mundial, después del león africano y el tigre; y es el más grande en América, con apariencia muy similar a la del leopardo. Se caracteriza por un color amarillo anaranjado, su vientre es de color blanco y su cuerpo está cubierto por “manchas” llamadas rosetas. Puede llegar a pesar más de 100 kilos, aunque los ejemplares mexicanos rara vez superan los 60 kg. (CONANP, 2018 y 2020) Debido a una mutación de un gen mutante puede haber individuos albinos o grisáceos, y otros totalmente negros, en dónde las manchas se pueden ver a contraluz con fondo oscuro (Ceballos & Miranda, 2002 en Enciclovida).

Se han reportado más de 85 especies como parte de su dieta, principalmente mamíferos, como venado cola blanca, pecar , coatí, monos; además consume aves, peces y reptiles (CONANP, 2018 y 2020). Viven alrededor de una década – de 10 a 12 años. Su hábitat es principalmente selvas y bosques, preferentemente en ambientes húmedos, aunque también puede habitar en ambientes desérticos (Naturalista). La gestación de las crías en promedio es de 100 días y la camada es de una a cuatro cachorros; sin embargo, lo más común es que lleguen a ser adultos solamente uno o dos ejemplares (Ceballos y Oliva, 2005).

El jaguar vive en 18 de los 21 países latinoamericanos. En México, se le ha registrado a lo largo de las planicies costeras del Pacifico, y de las serranías de Sonora en la Sierra Madre Occidental, y Golfo de México (Sierra Madre Oriental) hasta el sureste. Ha llegado a ocupar menos del 60% de su distribución histórica en México (De la Torre & Medellín). Su distribución en Jalisco comprende la zona montañosa y de selva baja de la región costera.

Existe una veda permanente desde 1987 y se han creado áreas Naturales Protegidas que contribuyen en gran medida a la conservación de su hábitat; sin embargo, aún se considera como una especie en riesgo y prioritaria para la conservación (SEMARNAT). Actualmente, el jaguar está catalogado como en “Peligro de Extinción” bajo la NOM-059-SEMARNAT-2010, teniendo como principales amenazas la pérdida de hábitat por actividades agropecuarias, la pérdida de presas y su cacería indiscriminada para aprovechar su piel, huesos o colmillos (CONANP, 2020).

Como parte de los esfuerzos de sensibilización para su conservación, en 2005 se impulsó el “Año del Jaguar en México”. Decenas de proyectos de investigación y conservación se han llevado a cabo en el país; especialmente en Campeche, Chiapas, Jalisco, Nayarit, Oaxaca, Sonora, Tamaulipas, Quintana Roo y Yucatán.

El Segundo Censo Nacional del Jaguar 2018, arrojó un aumento de 800 individuos en relación al 2010. El incremento se debe al Programa de Conservación del Jaguar que promovió el aumento de la superficie de cobertura forestal, el incremento en la superficie de áreas Naturales Protegidas y un mayor esfuerzo de vigilancia y monitoreo. Este Programa es implementado por la Comisión Nacional de áreas Naturales Protegidas junto con la sociedad civil, comunidades e instituciones académicas. La Reserva de la Biósfera Montes Azules y Calakmul albergan las poblaciones más grandes de jaguar del país (CONANP, 2018).

Diversos organismos de gobierno (federal y locales), colaboran en sinergia con cient ficos, organismos de la sociedad civil y fundaciones para su conservación. Igualmente, es parte de diversas iniciativas de colaboración internacional. Destaca, por ejemplo, la presentación durante la COP-14 de Biodiversidad, del “Plan Jaguar 2030. Plan Regional para la Conservación del Felino más grande del Continente y sus Ecosistemas”. Se trata de un esfuerzo para fortalecer el Corredor Jaguar, que se extiende desde México hasta Argentina, incluyendo Jalisco, al asegurar 30 paisajes prioritarios de conservación de esta especie para el año 2030.

También es conocido (en español) como Jaguar, Otorongo, Tigre, Tigre Americano, Tigre Real, Yaguar, Yaguaret ; en maya es el Balam, Balám, Barum, o Bolon.

Para ayudar a su conservación, se recomienda manejar con precaución por carreteras que cruzan territorios donde habita el jaguar, no comprar pieles ni productos medicinales o recuerdos hechos con extractos de cualquier animal silvestre; ni tenerlos como mascotas. Practicar el ecoturismo en iniciativas comunitarias que trabajan como vigilantes de estas hermosas especies (CONANP, 2020). No hacer fogatas ni tirar basura en espacios naturales una acción básica de respeto y equilibrio, no solo de conservación.

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