©Staffan Widstrand
SUECIA

Lobo

Canis lupus
Riesgo: Preocupación menor (UICN)

El lobo fue declarado extinto en 1960, pero logró recuperarse. El cambio climático los obligará a compartir hábitat con otros grandes depredadores, aumentando la presión sobre sus presas. En Suecia existen más de 300 ejemplares y su especie está protegida por la Directiva de Hábitats de la Unión Europea.

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El lobo es uno de los seis mamíferos más grandes de Suecia, junto con el alce, el buey almizclero, el oso, el lince y el glotón. La fotografía muestra un lobo del zoológico de Lycksele ubicado al norte de Suecia. El lobo estuvo en peligro, por lo que está protegido y ha comenzado a recuperarse. Encontrar uno en Suecia es muy difícil, pero existen áreas localizadas donde se pueden encontrar grupos conocidos, particularmente en Värmland a lo largo de la frontera noruega.

Los lobos llegaron a Escandinavia desde Eurasia después de la última glaciación hace unos 10,000 años, seguidos de humanos, ciervos y otros mamíferos. Al principio, los lobos fueron cazados por su espeso pelaje de invierno. Luego, cuando el pastoreo de ganado vacuno y ovino se popularizaron, los lobos fueron asesinados porque se aprovechaban de los rebaños de animales domésticos. La población de lobos fue empujada hacia el norte hasta que fueron declarados extintos en la década de 1960.

A principios de la década de 1980, tres lobos emigraron de la población ruso-finlandesa hasta el condado de Värmland, en el sur de Suecia, cerca de la frontera con Noruega. Estos lobos fundaron la nueva población de lobos y se multiplicaron con éxito en unos 200 individuos. Los lobos en Suecia y Noruega son miembros de una población conjunta de lobos escandinavos transfronterizos. En ambos países, la población de lobos es monitoreada cuidadosamente por las autoridades, especialmente rastreando y recolectando ADN de los excrementos durante el invierno. Durante el monitoreo en el invierno 2017-2018, el número de lobos escandinavos se estimó en 430, con la subpoblación sueca estimada en 340.

Los lobos rara vez superan los 12 años ya que la mayoría mueren a una edad temprana. Se estima que sólo uno de cada diez lobos llega a la edad adulta y tiene su propia camada. Una pareja de lobos mantiene un territorio marcado con precisión por orina, excrementos, arañazos y llamadas sonoras. Defienden activamente su territorio contra los lobos invasores y en algunos casos, estos territorios pueden llegar a abarcar hasta 2,000 kilómetros cuadrados.

Son carnívoros y se aprovechan de lo que esté disponible y sea más fácil de atrapar. En el centro de Suecia se alimentan principalmente de alces y corzos, pero también de castores, liebres, tejones y roedores. Más al sur, es más probable que se aprovechen de corzos, ciervos rojos y gamos. Pueden sobrevivir en todo tipo de hábitat siempre que haya suficiente comida y que el hombre no los mate; por lo tanto, a menudo están confinados para vivir en áreas boscosas lejos de la presencia humana.

Las amenazas continuas incluyen la competencia con los humanos por el ganado, la preocupación exagerada del público con respecto a su peligrosidad, su cacería ilegal, el atropellamiento en carreteras y la fragmentación de su hábitat. Investigadores de la Universidad de Umeå en Suecia identificaron que el cambio climático podría causar estragos en la mayoría de los mamíferos árticos y subárticos ya que depredadores y presas potenciales podrían terminar viviendo en las mismas áreas. En este escenario, los grandes depredadores como el lobo gris y el oso pardo coexistirán en una mayor parte de la Europa subártica, lo que supondría una amenaza para las especies de presa, incluso para aquellas que actualmente son consideradas como de menor preocupación por la UICN como el corzo europeo (Capreolus capreolus).

Están protegidos por el Convenio de Berna, que promueve la cooperación entre los Estados para su conservación y la Directiva de Hábitats de la Unión Europea, bajo la cual se establecen las medidas necesarias para su protección y conservación.

Lobo

Canis lupus
Riesgo: Preocupación menor (UICN)

©Staffan Widstrand
SUECIA

El lobo fue declarado extinto en 1960, pero logró recuperarse. El cambio climático los obligará a compartir hábitat con otros grandes depredadores, aumentando la presión sobre sus presas. En Suecia existen más de 300 ejemplares y su especie está protegida por la Directiva de Hábitats de la Unión Europea.

El lobo es uno de los seis mamíferos más grandes de Suecia, junto con el alce, el buey almizclero, el oso, el lince y el glotón. La fotografía muestra un lobo del zoológico de Lycksele ubicado al norte de Suecia. El lobo estuvo en peligro, por lo que está protegido y ha comenzado a recuperarse. Encontrar uno en Suecia es muy difícil, pero existen áreas localizadas donde se pueden encontrar grupos conocidos, particularmente en Värmland a lo largo de la frontera noruega.

Los lobos llegaron a Escandinavia desde Eurasia después de la última glaciación hace unos 10,000 años, seguidos de humanos, ciervos y otros mamíferos. Al principio, los lobos fueron cazados por su espeso pelaje de invierno. Luego, cuando el pastoreo de ganado vacuno y ovino se popularizaron, los lobos fueron asesinados porque se aprovechaban de los rebaños de animales domésticos. La población de lobos fue empujada hacia el norte hasta que fueron declarados extintos en la década de 1960.

A principios de la década de 1980, tres lobos emigraron de la población ruso-finlandesa hasta el condado de Värmland, en el sur de Suecia, cerca de la frontera con Noruega. Estos lobos fundaron la nueva población de lobos y se multiplicaron con éxito en unos 200 individuos. Los lobos en Suecia y Noruega son miembros de una población conjunta de lobos escandinavos transfronterizos. En ambos países, la población de lobos es monitoreada cuidadosamente por las autoridades, especialmente rastreando y recolectando ADN de los excrementos durante el invierno. Durante el monitoreo en el invierno 2017-2018, el número de lobos escandinavos se estimó en 430, con la subpoblación sueca estimada en 340.

Los lobos rara vez superan los 12 años ya que la mayoría mueren a una edad temprana. Se estima que sólo uno de cada diez lobos llega a la edad adulta y tiene su propia camada. Una pareja de lobos mantiene un territorio marcado con precisión por orina, excrementos, arañazos y llamadas sonoras. Defienden activamente su territorio contra los lobos invasores y en algunos casos, estos territorios pueden llegar a abarcar hasta 2,000 kilómetros cuadrados.

Son carnívoros y se aprovechan de lo que esté disponible y sea más fácil de atrapar. En el centro de Suecia se alimentan principalmente de alces y corzos, pero también de castores, liebres, tejones y roedores. Más al sur, es más probable que se aprovechen de corzos, ciervos rojos y gamos. Pueden sobrevivir en todo tipo de hábitat siempre que haya suficiente comida y que el hombre no los mate; por lo tanto, a menudo están confinados para vivir en áreas boscosas lejos de la presencia humana.

Las amenazas continuas incluyen la competencia con los humanos por el ganado, la preocupación exagerada del público con respecto a su peligrosidad, su cacería ilegal, el atropellamiento en carreteras y la fragmentación de su hábitat. Investigadores de la Universidad de Umeå en Suecia identificaron que el cambio climático podría causar estragos en la mayoría de los mamíferos árticos y subárticos ya que depredadores y presas potenciales podrían terminar viviendo en las mismas áreas. En este escenario, los grandes depredadores como el lobo gris y el oso pardo coexistirán en una mayor parte de la Europa subártica, lo que supondría una amenaza para las especies de presa, incluso para aquellas que actualmente son consideradas como de menor preocupación por la UICN como el corzo europeo (Capreolus capreolus).

Están protegidos por el Convenio de Berna, que promueve la cooperación entre los Estados para su conservación y la Directiva de Hábitats de la Unión Europea, bajo la cual se establecen las medidas necesarias para su protección y conservación.

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